Publicado el 07/05/2026

Preludio 6

«Adolescencia y mundo digital, ¿qué lazos crea?» Es la pregunta a trabajar en nuestras próximas jornadas. Recojo las preguntas que nos plantea Elena Martínez Monteagudo en su preludio, el estar hiperconectados ¿une a los sujetos? O ¿deja todavía más a cada uno con su goce? Y ¿qué hay del amor, de la amistad y el lenguaje en estos nuevos medios de estar conectados y comunicados a pesar de la falla estructural?

Es un tema que a mi también me crea pregunta y muchas dificultades al intentar responder. Lo primero que me viene es que no, que lo digital no crea lazo, al revés, produce mucha más soledad y un empuje al encuentro con el desamparo, con el vacío y desde ahí podríamos entender las afirmaciones que se hacen en los últimos años: los problemas de salud mental en adolescentes han aumentado cuantitativamente. También los analistas hablamos de ello, de hecho, por eso también esta jornada. Pero me pregunto, como analistas ¿desde dónde escuchamos a los adolescentes? ¿Realmente nos colocamos en el lugar del vacío para poder dejar nuestros esquemas y nuestras subjetividades a un lado y, como decía Freud, escuchar a cada sujeto como un caso nuevo, sin un saber predeterminado sobre la subjetividad de la época?.

¿No estará cambiando la subjetividad de la época, lo mismo que ha ido cambiando en otros momentos de la historia, y los analistas vamos por detrás de los cambios? Si escuchamos desde un lugar en el que colocamos que otras formas de lazo son más saludables, difícilmente podremos acoger los decires de los sujetos adolescentes.

Para los adolescentes, ¿no hay lazo? O ¿entienden el lazo de otro modo?

Por otro lado, la afirmación de más problemas de salud mental, creo que hay una equivocación en el punto de partida. Hace años el malestar psíquico era un tema tabú, ir al psicólogo o al psicoanalista era algo a ocultar. Era una manera de tapar el malestar estructural del ser hablante por ser sujeto del lenguaje. Quien tenía malestar era porque estaba loco. El discurso ha dado un giro de 360 grados, y creo que el malestar estructural se ha incluido en el titular «salud mental», pero creo que es la nueva forma de tapar justamente esa falta, que es por estructura. Ahora se tapa con las etiquetas de los DSM y la medicación, aspectos que los adolescentes de hoy en día manejan con una soltura que sorprende. Se ha puesto encima de la mesa el tema de la salud mental pero la respuesta que se da es la etiqueta y medicación, medicación que muchos adolescentes toman sin rechistar y asumiendo con toda tranquilidad que puede ser para toda la vida. Esto me preocupa más, el empuje a «la no pregunta». Malestares en los sujetos adolescentes siempre habrá, tomando diferentes formas con los cambios de discurso. Pero lo que también cambia es la respuesta que se les da y creo que ahí es donde sigue teniendo lugar el dispositivo analítico, que sí apunta a dar la palabra al sujeto, a poder hacerse pregunta y a la responsabilidad subjetiva.