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Ética de la singularidad
El acontecimiento Freud inaugura un nuevo discurso que produce un vuelco en la ética al plantear que «el placer no es el soberano bien» para el humano, sino que hay un más allá del principio del placer que constituye el núcleo opaco de los síntomas. La paradoja es que eso mismo, es del orden de un bien para el analizante, al cual le resultará difícil y costoso renunciar. Otra de las paradojas es que cuanto más se somete el hombre a la ley moral, más exigencia hay del superyó, y más se goza.
Que «la ética se articula a partir de una orientación de la ubicación del hombre en relación con lo real»1 es la reescritura de Lacan a la ética inaugurada por Freud. Real que pone sobre la mesa la cuestión del goce, objetando la idea de que lo que busca el hombre es la felicidad. Lo Real es el meollo del psicoanálisis y de un análisis.
Esta nueva ética es inseparable de la manera en la cual el analista responde a la demanda del analizante. En la Dirección de la cura2 (1958) Lacan habla de un «principio maligno» en el poder de «hacer el bien» cuando la dirección del análisis es ciega. Y por eso propone interrogarse acerca de cuáles son los medios para que haya una dirección de la cura que no sea ciega.
La ética se basa en un «juicio sobre nuestra acción»3. Actuar o no conforme a su deseo es una pregunta insoslayable para el analizante, pero el analista también está concernido por el «juicio sobre su acción»4 respecto a la dirección de una cura. Por eso, el analista está obligado a un silencio, lo cual no quiere decir que no hable.
En una conferencia en Bruselas (10-3-1960), hablando del discurso de la física como ciencia de signos y ecuaciones, Lacan comenta que, frente a eso se abre «la cuestión de una ética a la medida de un tiempo especificado como nuestro tiempo»5. Aunque no lo especifique, Lacan se está refiriendo a la ética del psicoanálisis.
Cuatro años después en el Acto de fundación (21-6-64) incluye la ética como base de los fundamentos de la Escuela6: «sostener la ética del psicoanálisis que es la praxis de su teoría».
Que estemos aquí reunidos prueba la vigencia de esa cuestión abierta por Lacan en 1960. El título de las Jornadas europeas de la IF: «Ética de la singularidad» es un aserto relativo a la ética que constituye el psicoanálisis que sigue la orientación de Lacan en nuestro tiempo.
En los años 60 (Observaciones sobre el informe de Daniel Lagache) Lacan planteaba que la ética constituyente del psicoanálisis era una «ética del silencio»7, correlativo al objeto «a» causa del deseo. Objeto que no puede decirse al ser lo que cae con la entrada en el lenguaje. Tan solo puede evocarse, de ahí el silencio. El analista en tanto que agente del discurso, hace presente, que hay un agujero central de orden estructural y estructurante en el sujeto, a causa de lo cual, al nivel del Otro, hay algo que no está inscrito. Lo simbólico no inscribe la relación sexual. No hay programa sexual en el serhablante. Es el Real de la sexualidad humana, y el que interesa al psicoanálisis. Real que está subordinado a esa hendidura que en el humano produce estar bañado por el lenguaje. En una cura se atestigua de qué manera se ubica y orienta el hombre en relación a ese real del sexo.
Si bien la relación sexual no puede escribirse, la soledad es lo que se escribe, «lo que deja huella». Es la soledad de que no hay partenaire sexual, ante lo cual no hay más opción que la del síntoma, que es lo que no cesa de escribirse. Esto es lo que fabrica además los dramas del amor desde el principio de los tiempos, pues el amor es una pasión del ser anclada en la ignorancia de que hay un imposible entrelazado a los dos sexos como una costura. El psicoanálisis es una apuesta comprometida éticamente hacia el saber, que permite acercarnos a esas costuras de lo imposible. Pero ese saber de lo imposible, no las desata, sino que más bien desenreda los nudos del síntoma y del amor, haciendo de este algo más digno.
Como efecto del atravesamiento del fantasma, hay una aproximación al decir de la soledad del Uno solo, de eso que no cesa de escribirse del no hay relación sexual.
En el Seminario de la Ética8 (1958-59) Lacan plantea que en el análisis se trata de una experiencia moral que se puede resumir en el imperativo wo es war, soll ich werden que estaría como tal en la entrada en análisis. Es un imperativo raro, diferente a todo lo que haya podido experimentar el sujeto, y sobre todo diferente a los otros imperativos sacrificiales del superyó que padece bajo sus síntomas. Es un imperativo que a su vez marca una dirección en el análisis. Un imperativo contra otro imperativo. Eso de lo que gozaba y rechazaba, será aquello a lo que se reduce: «yo soy eso», dirá más adelante.
La dirección de la cura va en un sentido contrario al de la identificación, pues lleva la experiencia del sujeto al plano de la pulsión. Al final del Seminario XI (1964) dice: «el deseo del análisis no es un deseo puro. Es el deseo de obtener la diferencia absoluta[…]».
La diferencia absoluta como deseo no puro del análisis, es lo que sostiene como ética, y que bien podemos llamar ética de la singularidad. Singularidad del goce de cada uno. De ahí que también la cura sea caso por caso.
La singularidad es el atributo del paciente, como dirá en Televisión.
La tesis de la diferencia absoluta ejemplifica lo que tres días antes había planteado en su Acto de fundación (21 Junio 1964) al decir que «la ética del psicoanálisis es la praxis de su teoría»9.
Ahora bien, en su praxis ¿la diferencia absoluta sería aquello a lo que apunta todo análisis ? ¿O Lacan está pensando en el final del análisis de aquel que devendrá psicoanalista? Faltan aún tres años para que haga su Proposición del 9 de Octubre sobre el psicoanalista de la Escuela.
La complejidad de la lógica de la Escuela pasa precisamente por esas singularidades que hacen un conjunto de «dispersos disparejos»10. Con anterioridad en el Discurso a la EFP ya hablaba de la necesidad de la «confraternidad» en relación a la Escuela.
La diferencia absoluta habría que distinguirla del narcisismo de la pequeña diferencia que apunta más bien a la particularidad, por pequeña o extravagante que esta sea, para diferenciarse de los otros, sobre todo ante la homogeneización de nuestro mundo globalizado que invisibiliza al sujeto. Hay una paradoja aquí, pues a menudo los sujetos tienden a agruparse en función de particularidades, buscando una identificación que puede derivar en la segregación del diferente.
Por el contrario, la diferencia absoluta es el residuo, el poso de un proceso analítico en el cual se destilan los goces que se le atribuían al Otro, quedando éste agujereado. Lo cual amortigua el odio y los racismos, pues al sujeto no le queda más remedio que tomar el goce a su propio cargo. Goce singular. En cuanto al narcisismo, si bien no desaparece, queda también tocado.
La cuestión abierta por Lacan en la II conferencia de Bruselas de 1960 es extensible a todo el discurso científico, y no solo al de la física. En tanto que analistas no podemos eludir tomar en cuenta lo que caracteriza a nuestro tiempo, a partir de lo cual responder si el psicoanálisis es constituyente de una ética a la medida de nuestro tiempo.
Por ejemplo, es importante que pensemos en los diversos efectos del tándem capitalismo – discurso de la bio-tecnología. Uno de ellos es que hace del individualismo el paradigma de lo humano. Aunque también parece que la idea de lo humano está cambiando. De ahí la preocupación de que en el desarrollo de la IA se contemple la ética, algo que la Unesco ya ha comenzado a hacer en Noviembre del 2021 al crear una normativa que protege los derechos humanos y la dignidad en relación a los efectos de la IA.
El 30 Noviembre 2022 se lanza al mundo el «modelo de lenguaje» chatGPT desarrollado por OpenAI con sede en Silicon Valley. Su Presidente ejecutivo Sam Altman equipara su plan para alcanzar la IA general al proyecto Manhattan que dirigió Oppenheimer para construir la bomba atómica11. No es muy tranquilizador. De nuevo, las alarmas saltan y hay un clamor para que haya una regulación ante los riesgos que pueda implicar en diferentes ámbitos de la vida.12
En la Proposición del 67 Lacan se refiere a Oppenheimer como ejemplo de cómo la destitución subjetiva (pues así la llama por entonces) de la que parte la ciencia y sus retornos en lo real, hace que a menudo los científicos pierdan la cabeza. Cuando explotaron las bombas de Hiroshima y Nagasaki, Oppenheimer dijo: «Ahora me he convertido en la Muerte, el destructor de mundos». Por cierto, en 5 días se estrena la película «Oppenheimer» de Christopher Nolan.
La destitución subjetiva del análisis tiene unos efectos bien distintos: caída del Sujeto supuesto saber de un lado, y de otro producción de un ser «singularmente fuerte» como dice en el Discurso a la EFP. Un ser de deseo atravesado por la castración.
Una de las corrientes que se derivan del discurso bio-tecnológico es el transhumanismo, siendo uno de sus máximos representantes Ray Kurzweil13, especialista en ciencia computacional e IA, y que impulsó en Sillicon Valley la Universidad de la singularidad. La «singularidad tecnológica» es un concepto que utiliza el transhumanismo para referirse a: «un período futuro durante el cual el ritmo del cambio tecnológico será tan rápido, su impacto tan profundo, que la vida humana se transformará irreversiblemente»[…] La dirección de la biotecnología es ir más allá de los límites que impone la biología y el programa genético […]».
El historiador Yuval Noah Harari plantea que en el campo de la ciencia hay un «imperativo de mejoramiento», y que tan solo las objeciones éticas y políticas pueden ser un obstáculo para producir superhumanos, ya que desde el punto de vista técnico no hay barreras que lo impidan.
¿El psicoanálisis debe hacerle la contra a ese horizonte en el cual lo real parece desbocarse, y que nos puede afectar a todos en tanto que parlêtres (sereshablantes)? ¿De qué forma debería hacerlo? ¿De qué manera la ética de la singularidad puede ser una ética a la medida de nuestro tiempo?
Estos son únicamente algunos de los interrogantes que pueden suscitar estas Jornadas que nos van a reunir durante dos días. Los títulos de los trabajos son muy estimulantes, Sin duda van a ser unas buenas Jornadas.
Agradezco a todos los ponentes que hayan aportado su bout de savoir, así como a los colegas cuyos preludios nos han servido a todos de acicate, y a los moderadores de mesa que, con sus preguntas y comentarios, avivarán el debate.
Notas
1 J. Lacan. Seminario 7, p. 21.
2 J. Lacan, La dirección de la cura y los principios de su poder (1958), p. 620, 621
3 J. Lacan, Seminario 7, p.370.
4 Ibidem p.347.
5 J. Lacan, conferencia en la universidad católica de Bruselas, 10 Marzo 1960. Revista Uno por Uno nº 39.
6 J. Lacan. Acto de Fundación, 21 Junio de 1964.
7 J. Lacan: Observación sobre el informe de Daniel Lagache.
8 J. Lacan. Seminario de la ética.
9 J. Lacan. Televisión. Ed. Anagrama, p.115.
10 J. Lacan, Prefacio a la edición inglesa del Seminario XI. 17-5-1976.
11 «Quién es Sam Altman: millonario creador de ChatGPT, gurú de startups y profeta apocalíptico», El País, 26-05-2023.
12 En Junio 2023 el parlamento europeo aprueba negociar la primera ley sobre IA en la cual se contemplan las cuestiones éticas.
13 Ray Kurzweil: «La singularidad está cerca. Cuando los humanos trascendamos la biología».