Publicado el 27/04/2026

Algoritmos, DSM y protocolos vs. escucha, tiempo y sujeto

Para responder a la pregunta por los lazos que crean los adolescentes, tenemos que preguntarnos por las manifestaciones sintomáticas de la subjetividad de la época.

Estudios del Ministerio de Sanidad1 destacan indicadores críticos con el 50% de los adolescentes que ha sentido alguna vez que no merece la pena vivir y el 38% ha pensado en autolesionarse. Se observa también un aumento de los problemas de salud mental, un aumento de la violencia2 y las principales patologías diagnosticadas son el TDAH, la ansiedad y los intentos autolíticos y/o autolesiones, según un estudio realizado en centros educativos en España.3 En cuanto a las variables de género, todas las fuentes consultadas sugieren que la ansiedad como la ideación suicida son significativamente más alta en las niñas.

Sin embargo, sentir que no merece la pena vivir, como pensar en autolesionarse, están muy lejos de que realmente se haga un pasaje al acto suicida. No poder escuchar que una joven se encuentra tan angustiada que siente que no merece la pena vivir activando un protocolo de emergencia, es privarla de entrada de que hable de su dolor. Pero fundamentalmente, privarla del tiempo para que pueda subjetivar, es decir elaborar algo de ese padecimiento para poder salir del mismo y, en algunos casos generando el efecto contrario, dándole identidad de enferma mental.

Desde el psicoanálisis, ¿cómo entender que las jóvenes tienen más ansiedad o mayor ideación suicida?

Si ponemos a prueba la vigencia de los textos de Freud, nos encontramos con el concepto de identificación por el síntoma. Allí nos dice que es una «identificación sobre la base de poder o querer ponerse en la misma situación. Sería erróneo suponer que se apropian del síntoma por empatía, al contrario, la empatía nace solo de la identificación»4. La llama también infección psíquica, por la rapidez en que se extiende entre las chicas.

Si en el momento en que todas sus identificaciones infantiles dejan de servirle y mira hacia las pares que encuentra en las redes, los algoritmos que registran sus dichos sobre angustia, miedo o ansiedad, serán quienes la guíen al mismo espejo de los trastornos que refleja a las demás.

Esto es totalmente constatable hoy en día que en lugar de infección psíquica se habla de epidemias de problemas de salud mental, otro término súper antiguo que ha recobrado vigencia y que preocupa a la sociedad. Algo que seguramente conocen muy bien quienes están detrás de diseñar el funcionamiento de los algoritmos, ya que la mayoría de las ideas autolíticas o de hacerse daño fueron recogidas de alguna red social. De hecho, la buena noticia5 es que una exempleada de Facebook consiguió demostrar que los ejecutivos de las tecnológicas manejaban informes internos según los cuales conocían que sus algoritmos difundían contenidos que promovían la anorexia e incluso alentaban pensamientos suicidas entre los adolescentes, especialmente entre las chicas, lo que podría dar esperanzas respecto a su regulación.

El gran desafío que tenemos quienes trabajamos con adolescentes, es la necesidad de fabricar tiempo para que un sujeto adolescente pueda creer en la causa del inconsciente y construir qué le sucede. Digo construir porque la mayoría no lo sabe, lo siente, lo experimenta precisamente en el cuerpo, pero no sabe a qué responde ya que se sirve de las respuestas que le dan las redes donde el síntoma es para todas igual.

Notas

1 Ministerio de Sanidad, nota de prensa, Madrid, 14 de mayo de 2025.

2 Infocop, La salud mental, principal motivo de consulta entre niños, niñas y adolescentes, con problemas cada vez más graves y persistentes, según ANAR.

3 IOInvestigación, Aumentan los problemas de salud mental en los centros educativos.

4 Freud S. La identificación, Cap. VII, «Psicología de las masas y análisis del yo». Pág 99. SF Obras completas. AE (1921).

5 El País, De una exempleada de Facebook a padres desesperados: así se fraguó el mayor revés judicial contra las redes sociales.